Raíces gomeras

Raíces Gomeras es un espacio dedicado a la investigación y divulgación genealógica de La Gomera, donde se reúnen estudios, documentos y relatos sobre las familias que conforman la historia de la isla.

Gustavo Adolfo González Rodríguez nació en San Cristóbal de La Laguna en 1973.

Desde joven sintió una profunda curiosidad por la historia familiar y el legado de las generaciones pasadas, una inquietud que lo llevó a dedicarse de lleno a la genealogía familiar e histórica, con especial atención a La Gomera.

Miembro de la Sociedad de Estudios Genealógicos y Heráldicos de Canarias (SEGEHECA) desde 2014, ha participado en charlas, congresos y jornadas dedicadas a la genealogía y la historia local. Su formación es fruto de incontables horas de investigación en archivos parroquiales y notariales, trabajo de campo y lectura de fuentes originales.

Entre sus estudios más destacados figuran “Tras la pista de la familia Pinelli y su descendencia en La Gomera” y “Los Lino, la historia familiar del linaje Rodríguez de Las Rosas”, dedicados a linajes que marcaron la historia de la isla.

Con Raíces Gomeras, Gustavo González busca compartir sus hallazgos, difundir el valor de la genealogía y despertar en otros la emoción de descubrir sus propias raíces.

Su propósito es claro: dar voz a los nombres del pasado y devolver a la memoria colectiva la historia de las familias gomeras, porque cada documento hallado es una historia que vuelve a la vida.

El pasado 18 de febrero presentó sus credenciales ante Su Majestad Felipe VI el nuevo embajador de Estados Unidos para España y Andorra, Benjamín León Jr. Más allá de la pompa y boato de la puesta en escena del acto diplomático, siempre llamativo para los ajenos a ese mundo, hubo unas declaraciones del diplomático que atrajeron la atención pública: «Nuestro vínculo con España es muy personal. Tanto mi familia como la de mi esposa tienen raíces aquí. Nuestros orígenes están en las Islas Canarias».

Benjamín nació en el Oriente cubano, concretamente en Bayamo, el 4 de diciembre de 1944, y se exilió en Miami en 1961 con su familia tras la Revolución, donde obtuvieron la ciudadanía de su país de adopción.

En relación con sus orígenes, la información disponible sitúa en mediados del siglo XIX el momento en que sus antepasados dejaron atrás los paisajes escarpados de La Gomera para asentarse a los pies de la Sierra Maestra, cuando Cuba era la joya de la corona del imperio español. En aquel entonces, la isla funcionaba como la gran factoría del mundo, una provincia de ultramar donde el azúcar se había convertido en el oro blanco. Desembarcar en el Oriente cubano supuso un salto de siglos: dejaron atrás una economía de subsistencia para integrarse en la región más moderna y rica de la América hispana, un lugar donde el vapor de los ingenios y el primer ferrocarril de España ya dibujaban el futuro de éxito que alcanzarían sus descendientes.

Los padres del embajador fueron Benjamín Horacio León Cardona, nacido en 1918 en Holguín, y Marta Indalecia Borges Feijóo.

Benjamín León Cardona se graduó en Contabilidad por la Universidad de La Habana. Antes del exilio ejerció como profesor en la Escuela de Negocios de Holguín, formando parte del Consejo de la Universidad del Norte de Oriente.

Tras su llegada a Estados Unidos, en 1970, fundó la Clínica Asociación Cubana, que apenas tres años después haría historia al convertirse en la primera organización de mantenimiento de salud con licencia legal en el estado de Florida. En relación con su vinculación al negocio sanitario, durante la crisis del Mariel proporcionó atención médica gratuita a los refugiados. Falleció en 1983 a los 65 años.

Nota necrológica de Benjamín León Cardona en el Miami Herald.

Los abuelos del embajador fueron Ramón León Díaz, un destacado empresario ganadero en la región de Holguín, nacido en 1896, y Margarita Cardona Bofill.

Ramón León Díaz, ganadero mayor, publicado en Diario de la Marina (Cuba).

Ramón fue hijo del matrimonio conformado por Benjamín León Rodríguez, un rico propietario, como es descrito en la prensa local, nacido alrededor de 1866, según se desprende de un listado de pasajeros con destino a Estados Unidos, y Luisa Díaz Díaz. Es con este antepasado cuando el linaje encuentra el nexo con la isla Colombina. Benjamín era hijo de Juan Antonio León Aguilar, natural de Vallehermoso, quien casó en Holguín con Josefa Rodríguez Díaz en 1856.

Benjamín León Rodríguez, rico propietario, publicado en Diario de la Marina (Cuba).

Viajando desde el Caribe hasta la parroquia de San Juan Bautista de Vallehermoso, en La Gomera, encontramos el enlace de los padres de Juan Antonio, Antonio de León Cabrera y Ángela de Aguilar Martel, cuyo matrimonio tuvo lugar en 1817.

Un “Doña” que delata pertenencia a la élite local.

En diciembre de 1776 matrimoniaron en la citada parroquia gomera los padres de Antonio de León Cabrera, Juan de León Cabrera, nacido alrededor de 1747, y Rita de Aguilar. Posteriormente, tras enviudar, volvió a casar en 1818 con doña Josefa Clemente de Cabrera. Este tratamiento que recibe su segunda esposa es un claro indicio de la posición social de la familia León, que formaba parte de la élite local.

El progenitor de Juan fue el también llamado Juan de León Cabrera, nacido aproximadamente en 1717 y casado en Vallehermoso en 1741 con Catalina Fernández Carrillo.

Imágenes del padrón de 1757 referentes a la familia de Juan de León Cabrera y Catalina, apellidada Navarrete en este registro y no Fernández, que es su apellido materno.

Como se observa en el registro padronal, Juan de León Cabrera y Catalina Fernández Carrillo también fueron padres de María, de 18 años, Juan de 10, Juan de 8, María de 5 años e Isabel de cuatro.

En la misma iglesia parroquial de San Juan Bautista de Vallehermoso contrajeron nupcias en 1709 Matías de León, nacido en 1675, e Isabel Rodríguez, padres de Juan de León Cabrera. Tras el fallecimiento de su esposa, Matías volvió a casar en 1723, esta vez en la parroquia de la Encarnación de Hermigua, con Ana de Arzola. El asiento de bautismo de Matías reza así:

en beinte seis de Febrero de mil i seiscientos i setenta i sinco yo el predicador frª lucas de soto cura de la parroquia de Sr Sn Jun bptista de vallermoso eche agua con todas bendiciones aun niño que nasio domingo beinte i quatro de Febrero hijo legitimo del Capitan Jun de Leon cabrera es su ofissio labrador i de maria leonor su legitima cassados i parrochianos desta iglesia fuele puesto por nombre mathias fue su padrino nicolas Cuello i lo firmo

Fr Lucas de Soto”

Ana de Arzola, tras enviudar de Matías, volvió a casar en 1746 con Lucas Díaz de Toledo. Este matrimonio, que a priori no debería tener mayor relevancia más allá de situar el fallecimiento de Matías con anterioridad a esa fecha, nos muestra, sin embargo, la endogamia social típica de la época.

Lucas había casado en primeras nupcias con Jacobina de Cubas en 1708, de cuya unión nació, al menos, Melchora de Cubas, quien contrajo matrimonio en 1744 con José de Aguilar. Este apellido puede empezar a resultarnos familiar. Veamos por qué: fueron los padres de Juan Antonio de Aguilar, casado con Lucía de Guía Martel en 1771; padres, a su vez, de Ángela de Aguilar Martel, quien, como ya vimos, casó en 1817 con Antonio de León Cabrera.


Como vimos en su bautismo, los padres de Matías de León, casados también en Vallehermoso en 1672, son el capitán don Juan de León Cabrera y María Leonor Hernández. El asiento matrimonial está en un estado de tal deterioro que imposibilita la lectura de los nombres de los padres de los contrayentes.

En el bautismo de una de sus hijas, Leonor, además del empleo de capitán, Juan de León Cabrera es reseñado como gobernador, lo que lo sitúa dentro de la élite local que formaba el Consejo, el máximo órgano de la administración insular.

Leonor

en primero de noviembre de mil i seiscientos i setenta i tres yo el predicador Fr Lucas de soto cura de la parrochia de Sr Sn Jun bptista de vallermoso eche agua con todas bendiciones a una niña que nacio 30 de octubre a las quatro de la tarde hija legitima del capitan Juan de leon governador que es i maria leonor legitimamente casados, parrochianos desta iglesia es su ofissio labrador fuele puesto oleo i chrisma. Se baptiso a primero de noviembre: fueron padrinos nicolas Cuello i su legitima muger ana de asebedo i lo firme

Fr Lucas de Soto”

La importancia del personaje nos viene dada por la relevancia del cargo y empleo que ostenta, gobernador y capitán de la milicia insular, los cuales estaban en manos de un reducido número de familias que durante siglos ejercieron su hegemonía tanto política como socioeconómica. En el primer caso hemos visto su desempeño en la capitanía de milicias como en el Consejo insular; en el segundo, hay constancia de que fue un propietario agrícola con estrecha relación con la industria sedera, sector de una gran importancia en la economía gomera de la época.

En el padrón de habitantes realizado en 1680, encontramos viviendo en la jurisdicción de la parroquia de San Juan Bautista de Vallehermoso, concretamente en el barrio de La Fortaleza, al capitán Juan de León, de 54 años, junto a su mujer, María Leonor, de 33, y su amplia prole de nueve hijos. También residían en la misma vivienda María, su esclava de 39 años, y Úrsula, hija natural de la esclava, de 14 años.

En el tránsito entre los siglos XVII y XVIII, la esclavitud era una realidad que, si bien ya no tenía la importancia que podía tener en el continente americano, aún era parte de la sociedad gomera. En el libro de matrimonios de la parroquia de la Encarnación de Hermigua aparece la siguiente anotación:

“José Suárez, esclavo del capitán Juan de León Cabrera, casa el 20 de marzo de 1727 con Catalina Fernández, esclava del capitán Juan de León, hija de Marcos Fernández y María Francisca, esclavos de Antonio Méndez y Nicolás Coello, vecinos de Vallehermoso”.

En el contexto histórico en el que nos estamos moviendo, la esclavitud se transmitía de forma hereditaria, la condición del hijo seguía la del vientre de la madre (partus sequitur ventrem), de modo que los hijos nacidos de mujeres esclavas heredaban automáticamente su misma condición.

El capitán Juan de León Cabrera y María Leonor Hernández también fueron padres de Juan de León Cabrera, casado en 1710 con María Fernández, nacido, por tanto, después de la elaboración del padrón de 1680. De este último enlace hay constancia de al menos un hijo, que como no podía ser de otra manera, se llamó Juan de León Cabrera, quien casó en 1750 con doña Teresa Méndez Manrique, cuyo tratamiento nuevamente nos sitúa a la familia dentro de la oligarquía local.

Un elemento que añade cierta complejidad al seguimiento del linaje de León es la homonimia, la reiteración del mismo nombre a lo largo de varias generaciones. El capitán Juan de León Cabrera dio su nombre a un hijo que llevó exactamente sus mismos nombres y apellidos, práctica que se repitió posteriormente con dos de sus nietos y con un bisnieto. Esta cadena de homónimos no es un hecho excepcional, sino una costumbre bastante extendida, especialmente cuando el nombre pertenecía a un linaje con especial relevancia social, que, como hemos visto, era el caso del capitán Juan de León Cabrera. Con ello se buscaba, no solamente perpetuar la memoria del patriarca, sino que era una declaración pública de la pertenencia a una determinada clase social, aunque para la investigación genealógica suponga la necesidad de distinguir cuidadosamente a cada individuo mediante los diferentes registros sacramentales.

Es tal la importancia del linaje de León en el devenir histórico de Vallehermoso que precisa de un estudio pormenorizado de sus ramas, algo que por su complejidad queda emplazado para un futuro trabajo.

La historia guarda giros del destino que parecen propios de una novela. En 1850, mientras los tatarabuelos del embajador ya estaban asentados en una Cuba que era la más preciada posesión de la corona española, el Gobierno de los Estados Unidos ya observaba la isla con anhelo y lanzaba sus primeras ofertas de compra a Madrid para expandir su influencia en el Caribe. Resulta fascinante que, casi dos siglos después, aquel rastro de emigrantes que vivieron bajo la bandera española en Cuba regrese a la capital de España personificado en la figura de Benjamín León Jr. El descendiente de aquellos canarios, testigos de las tensiones entre imperios, volvió al Palacio Real no como un súbdito que buscaba fortuna, sino como el máximo representante de los Estados Unidos, cerrando así un círculo de doscientos años de diplomacia, trabajo y sacrificio.

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