Raíces gomeras

Raíces Gomeras es un espacio dedicado a la investigación y divulgación genealógica de La Gomera, donde se reúnen estudios, documentos y relatos sobre las familias que conforman la historia de la isla.

Gustavo Adolfo González Rodríguez nació en San Cristóbal de La Laguna en 1973.

Desde joven sintió una profunda curiosidad por la historia familiar y el legado de las generaciones pasadas, una inquietud que lo llevó a dedicarse de lleno a la genealogía familiar e histórica, con especial atención a La Gomera.

Miembro de la Sociedad de Estudios Genealógicos y Heráldicos de Canarias (SEGEHECA) desde 2014, ha participado en charlas, congresos y jornadas dedicadas a la genealogía y la historia local. Su formación es fruto de incontables horas de investigación en archivos parroquiales y notariales, trabajo de campo y lectura de fuentes originales.

Entre sus estudios más destacados figuran “Tras la pista de la familia Pinelli y su descendencia en La Gomera” y “Los Lino, la historia familiar del linaje Rodríguez de Las Rosas”, dedicados a linajes que marcaron la historia de la isla.

Con Raíces Gomeras, Gustavo González busca compartir sus hallazgos, difundir el valor de la genealogía y despertar en otros la emoción de descubrir sus propias raíces.

Su propósito es claro: dar voz a los nombres del pasado y devolver a la memoria colectiva la historia de las familias gomeras, porque cada documento hallado es una historia que vuelve a la vida.

Volar mentalmente a mi infancia es volar a los veranos en Las Rosas, infancia que me permitió conocer de primera mano un modo de vida que ya no volverá. Entre esos recuerdos de mi niñez está nítido el de mi bisabuelo paterno, conocido como el viejo Magdaleno. Lo sigo viendo sentado en el Puente, cantando sus romances y décimas; ahora, con la perspectiva del tiempo, me arrepiento de no haberle preguntado tantas cosas que se me ocurren, pero yo no era más que un niño que sólo pensaba en jugar. Lo que sí hacía siempre, de manera religiosa, era saludarlo y pedirle la bendición, a veces sacaba su cartera y me daba alguna moneda. Ya con los años, tras su partida, sí le pregunté a mi padre y a mi abuela Antonia Magdalena Rodríguez sobre él, de tal manera que sus relatos dieron a mis recuerdos y a lo que la genealogía me ha aportado un retrato cercano de mi bisabuelo. Vamos a conocer un poco su historia personal antes de ir subiendo rama a rama por ese árbol que hunde sus raíces en los comienzos de la historia gomera, pero antes veamos lo que sobre este apellido nos dice Nelson Díaz Frías en su obra “Matrimonios de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de la villa de San Sebastián de La Gomera (1599-1900)”:

“MAGDALENA. Apellido de origen patronímico según algunos autores, mientras que otros afirman que es toponímico y originario de Andalucía. Este apellido fue traído a las islas Canarias por el conquistador castellano de la isla de El Hierro Alonso de Magdalena, a mediados del siglo XV, en donde casó con Clara Machín de Arteaga, descendiente del rey indígena herreño Osinissa, y en donde dejó larga e ilustre descendencia (algunas veces apellidada Magdaleno), pasando una de las ramas de esta familia Magdalena a la vecina isla de La Gomera, en donde aún perdura el apellido. Así, consta que a principios del siglo XVII eran vecinos del Barranco de San Antonio, en el actual término municipal de San Sebastián de La Gomera, Juan Martín Magdaleno y su mujer Ana Hernández, los cuales dejaron descendencia en aquel lugar.”

Como dije, mi bisabuelo era conocido como el viejo Magdaleno, si bien su nombre completo era José de los Dolores Magdalena Santos, nació en Las Rosas el 18 de julio de 1892, su partida de bautismo reza así:

En el pueblo de Agulo, Ysla de la Gomera, Diócesis de Tenerife, Provincia de Canarias, a veinticinco de Julio de mil ochocientos noventa y dos. Yo D. Elías Santos Lorenzo Pbr. Bed. Cura Parroco propio de la iglesia parroquial de San Marcos de este espresado pueblo, bautice solemnemente un niño que nacio a las tres de la tarde del dia diez y ocho del corriente, a quien puse por nombre José de los Dolores, siendo hijo natural de Antonia Magdalena Santos y padre no conocido; siendo sus abuelos paternos no conocidos; y los maternos Antonio José Magdalena y María Mercedes Santos Clemente; todos naturales vecinos de este pueblo, digo naturales de Vallehermoso; fue su padrino José Magdalena Santos, a quien adverti el parentesco espiritual que contraía con el bautizado y los padres del mismo, con las demas obligaciones. Y para que conste estendí la presente partida que autorizo con mi firma. Fecha ut supra.

José Magdalena Santos con 76 años.

Según me relató su hija Antonia, con catorce años emigró a Cuba, donde ya se encontraba su hermano Federico, estableciéndose en Placetas, provincia de Villa Clara. Allí conoció a la que a la postre sería su mujer, Serafina Rodríguez Martín, hija de los también naturales de Agulo Juan Rodríguez Correa y Coloma de los Dolores Martín Medina. Se casaron en la citada localidad cubana el 9 de agosto de 1920, él se dedicaba a las labores relacionadas con el cultivo de la caña y ella hacía comida para los trabajadores de los ingenios, además de planchar y lavar ropa. Poseían un terreno junto a la casa donde trabajaban los sábados y domingos plantando frijoles, millo y boniatos, lo que les permitía obtener ingresos extras con los excedentes que no consumía la familia. En Placetas nacieron las gemelas Isabel y Antonia el 31 de agosto de 1921. Posteriormente, el 26 de octubre de 1922, nació Evaristo. Alrededor de 1926 el matrimonio regresa a Las Rosas, donde con lo obtenido trabajando en Cuba, habían comprado diversas propiedades en el barrio a don Roberto Carrillo Fragoso, como el Palmar, donde fijaron su residencia, o La Vega, donde tras casarse, vivió su hija Antonia. Ya en La Gomera nacieron Juan, Víctor, Gumersindo y Ramón. Los hijos de José Magdalena ySerafina Rodríguez matrimoniaron de la siguiente manera:

– Isabel casó con Alfonso Barroso Henríquez en 1940.

– Antonia casó con Pedro González Rodríguez en 1945.

– Evaristo, casado con Concepción Conrado Plasencia.

– Gumersindo, casado con Petra Vera Rodríguez.

– Juan, casado con María Plasencia Rodríguez.

– Víctor casado en Venezuela con Blanca Medina.

– Ramón, casado con Serafina Rodríguez Medina, asentados en Venezuela.

Imagen de la boda de José y Serafina en Placetas, Cuba 1920.

Descendencia de José Magdalena Santos y Serafina Rodríguez Martín.

Todos estos enlaces dejaron una amplia descendencia tanto en La Gomera, como en Tenerife, Venezuela y Estados Unidos.

En el asiento del bautismo de José vimos que era hijo natural de Antonia Magdalena Santos, siendo sus abuelos maternos Antonio José Magdalena Plasencia y María de las Mercedes Santos Clemente. Antonia tuvo cuatro hijos más:

Cristóbal de San Antonio, quien nació el 12 de febrero de 1875 a las 05:00 horas.

Rosalía de Santa Eulalia, nacida a las 06:00 horas del 12 febrero de 1875, por lo tanto melliza de Cristóbal de San Antonio. Casó con Francisco Santos Herrera en 1908. La fecha de nacimiento se corresponde con la festividad de Santa Eulalia según el santoral.

Federico Manuel de Jesús, nacido en 1878 y casado con María de la Encarnación Santos Martín en 1902, padres de Federico, Cristóbal, Roberto (1903), Rosa (1904), Antonia (1907) y José (1909).

Elvira, nacida sobre 1887 y casada con Antonio Morales Santos en 1909, padres de Casilda, casada a su vez con Domingo Negrín Cabello en 1928. También fueron padres de Manuel de los Reyes, nacido en 1925.

Descendencia de Antonia Magdalena Santos.

La alta natalidad de la época se veía tristemente acompañada de una también alta mortalidad infantil. El primogénito de Antonia, el mellizo Cristóbal de San Antonio, falleció de tos ferina con apenas un mes y medio de vida el 29 de marzo de 1875. Su acta de defunción dice así:

“En el pueblo de Agulo de la Gomera, Diócesis de Tenerife, Provincia de Canarias a veinte y nueve de Marzo de mil ochocientos setenta y cinco. Yo como Ecónomo de la de la Parroquia del Evangelista San Marcos del pueblo de Agulo, mandé dar sepultura Ecta [eclesiástica] al cadaver del párvulo Antonio Magdalena, hijo natural de Antonia Magdalena Santos, natural y vecino de este pueblo. Falleció á las dos de la madrugada de este dia de la tos ferina: era de edad de un mes: Fueron testigos de la defuncion Francisco Magdalena y José Chinea. Y para que conste expido la presente que firmo. Fecha ut supra.”

La tos ferina fue una de las enfermedades infantiles más temidas en la antigüedad debido a su elevada contagiosidad y a su especial gravedad en los lactantes. Se luchaba a ciegas, sin antibióticos, sin vacunas y sin conocer la bacteria causante, que no se descubriría hasta 1906.

La sintomatología, muy característica, permitía su identificación incluso fuera del ámbito médico: tos convulsiva, persistente y violenta, acompañada de dificultad respiratoria, coloración azul de la piel debida a la falta de oxígeno y, en muchos casos, vómitos posteriores a los ataques de tos. Los párrocos de la época, conocedores del cuadro clínico y de su evolución habitual, consignaban con relativa frecuencia la tos ferina como la causa de fallecimiento en las partidas parroquiales de párvulos, a diferencia de otros óbitos cuya causa, sin medicina forense de por medio, era imposible determinar.

Leyendo la defunción del pequeño Cristóbal de San Antonio, inmediatamente de manera mental hacemos una relación familiar con el testigo Francisco Magdalena, algo lógico debido no sólo por la coincidencia del apellido, sino porque quien actúa como testigo en un drama familiar de esta característica, debe de tener unos vínculos estrechos. Se trata de Francisco José de la Merced Magdalena Santos, nacido el 6 de septiembre de 1847, quien a priori, con esos apellidos, nos haría pensar que es su hermano, pero en realidad se trata de su primo hermano por partida doble, es hijo de Manuel Magdalena Plasencia y María Candelaria Santos Clemente, hermano y hermana respectivamente de los padres de Antonia.

A pesar de que en las partidas de bautismo de los hijos de Antonia figuran como de padre desconocido, lo cierto es que se trataba de Juan José de la Merced Escuela Rodríguez, nacido en 1841 y casado con Josefa Martín González. La relación extramarital era pública y notoria, hasta el punto de que, según relataba mi abuela Antonia, Laureana Escuela Martín, media hermana de su padre, la trataba con cariño y se saludaban como tía y sobrina, teniendo atenciones con ella, como regalarle ropa. En palabras textuales de mi abuela: “fueron hermanos unidos, nunca se pelearon”. Para documentar esta relación que nos ofrece la tradición oral, consultando los libros de entierros de la parroquia de Agulo encontramos el siguiente asiento:

“En el pueblo de Agulo, Ysla de la Gomera, Diócesis de Tenerife, Provincia de Canarias a veintitres de Enero de mil novecientos tres. Yo Dn Hildebrando Reboso y Ayala, Pbtro, Cura Ecónomo de la iglesia parroquial de San Marcos de este espresado pueblo, mandé dar sepultura Ecta [eclesiástica] el cadaver de Antonia Magdalena Santos, natural y vecina de este pueblo de cuarenta y ocho de edad, soltera, hija legítima de Antonio José Magdalena y Mercedes Santos que vivia en las Rosas: falleció a las doce del dia anterior, dejó tres hijos llamados Rosalia, Federico, José y Elvira, recibió los Santos Sacramentos, siendo testigo de su defuncion Cristobal Magdalena, Antonio Escuela, y Juan Escuela Rodriguez. Y para que conste expido la presente que firmo fecha ut supra.”

Vemos como Juan José Escuela fue testigo en la defunción de Antonia, demostrando, por lo tanto, una relación tanto estrecha como duradera en el tiempo. También observamos el relativamente temprano fallecimiento de Antonia, con 48 años, así como que José tenía 11 años cuando la orfandad llegó a su vida, lo que nos puede dar una idea de lo dura que tuvo que ser su infancia, pasando directamente a la edad adulta. Esta circunstancia nos explica la juventud de José, catorce años, cuando emigró a Cuba.

Esta partida de defunción nos daba una fecha de nacimiento aproximada de Antonia, sobre 1855, por lo que ya teníamos una pista para seguir tirando del hilo, si bien, todas las búsquedas resultaron infructuosas en los libros de bautismo tanto de la parroquia de San Marcos Evangelista de Agulo, como en los de la de San Juan Bautista de Vallehermoso. Ante tal dificultad, hubo que rastrear otros registros en busca de alguna pista, siendo los padrones parroquiales los que nos dieron luz al respecto. En el realizado en 1863, nos encontramos viviendo en el denominado Barranco de Las Rosas, en la casa 220 a:

María Santos viuda, 59 años.

María del Carmen, hija 24.

Domitila, hija 21.

Antonia, hija 16.

Cristóbal, hijo 12.

Este padrón nos da unos datos valiosísimos, por un lado, no sólo los nombres y edades de los hermanos de Antonia, sino también la de su madre, así como la información de que su padre ya había fallecido en 1863. Por lo tanto, la fecha de nacimiento no era 1855, sino que tenemos que situarla alrededor de 1847, así que con esta nueva pista, nos sumergimos nuevamente en los libros bautismales, encontrando en el de San Juan Bautista de Vallehermoso su bautismo:

En el lugar de de Vallehermoso a siete de marzo de mil ochocientos cuarenta y siete, yo el infraescrito Cura Parroco Beneficiado Servidor de la Yglesia Parroquial del Señor San Juan Bautista del referido lugar: Bautize puse oleo y crisma auna niña que nacio el dos del corriente mes a la que se le puso por nombre Antonia Maria del Carmen hija legitima de Antonio Magdalena y maria mercedes Abuelos Paternos Juan Magdalena y Petra Plasencia: maternos Juan Santos y maria del Rosario Clemente: fue su madrina Dª Victoria Mora le adverti el parentesco espiritual y demas obligaciones todos naturales y vecinos de este referido lugar en el pago de Tamargada y lo firmes

Francisco Fragoso y Herrera”

Antonia nació, por lo tanto, el 2 de marzo de 1847, falleciendo a la edad de 56 años. Otro dato de gran valor que nos da el asiento bautismal es que sitúa su vecindad en el barrio de Tamargada, dentro del actual término municipal de Vallehermoso, si bien a escasos kilómetros de Las Rosas.

La consulta de los padrones de Agulo de 1846 y 1859 no arroja resultados positivos para la familia Magdalena Santos, por lo que entendemos que se establecieron en Las Rosas entre 1859 y 1863. El padrón de este último año nos dio las pistas necesarias para encontrar los registros bautismales de la familia, porque a pesar de que el matrimonio vivía dentro de la jurisdicción de la parroquia de Vallehermoso, donde fue bautizada Antonia, el enlace entre Antonio José Magdalena Plasencia y María de las Mercedes Santos Clemente, tuvo lugar en 1838 en la parroquia de San Marcos Evangelista de Agulo, lo que dificulta las labores de búsqueda.

Árboll de la familia Magdalena Santos.

María del Carmen, la primogénita, según su partida de defunción falleció soltera con 50 años en 1901 y vivía en Las Rosas, no obstante, como vamos a ver a continuación, nació en 1839 y, por lo tanto, falleció a los 62 años.

“En dies y seis de Junio de mil ochocs treinta y nueve, yo Parroco de Valle hermoso en esta Ysla de la Gomera bauticé y puse oleo a M.ª Carmelita del Sacramentoque nacio el once del corriente hija legitima de Antonio Magdalena y Mª Santos, naturales de Agulo: Abuelos Paternos Juan Antonio Magdalena y Petra Plasencia difuntos: q lo fueron de este Valle y vecinos de el en la Laja: maternos Juan Santos y Mª del Rosario Clemente naturales y vecinos de dicho agulo en el monte: fue su madrina M.ª Garcia la que adverti susobligaciones y para q conste lo firmo-

Nicolas Carrillo”

Cabe destacar que pese a otorga naturaleza de Agulo a los padres de María del Carmen, se trata de un error documental. Reseñable es por un lado como a los abuelos paternos los sitúa avecindados en La Laja, en el actual término municipal de San Sebastián, como a los maternos, que los ubica en Agulo, en el “monte”, denominación aún usada para Las Rosas y La Palmita por parte de los habitantes de Agulo.

La investigación sólo ha podido documentar dos hijos de María del Carmen que llegasen a edad adulta y contrajesen matrimonio:

Antonio Magdalena Santos, nacido alrededor de 1862 y casado conJosefa María Hernández Martín en 1887. Este enlace tuvo una prolífica descendencia. Virgilio nace en noviembre de 1887, seis meses después del matrimonio de sus padres. En 1889 nació María del Rosario, Elena en 1893, Melquiades en 1895, Bernabé en 1898, María de los Dolores en 1899 y, finalmente, Belarmina en 1909. De esta amplia prole, que se tenga constancia contrajeron matrimonio:

Virgilio Magdalena Hernández casado en 1913 con Antonia de las Mercedes Plasencia Santos.

Mª del Carmen Magdalena Hernández, nacida en 1904, casada con Benito Valeriano Correa en 1926.

Sebastiana Magdalena Hernández, nacida en 1891 y casada con Francisco Santos Lázaro en 1916.

José Magdalena Hernández, nacido en 1906, contrajo matrimonio en 1926 con María Barroso Henríquez, hermana de Alfonso Barroso Henríquez, quien, como vimos, había casado con su prima segunda Isabel Magdalena Rodríguez.

El segundo hijo documentado es José Magdalena Santos, nacido aproximadamente en 1871, cuyo nombre nos puede sonar familiar, fue el padrino de bautismo de su primo José de los Dolores Magdalena Santos, quizás su nombre sea en honor a su padrino. Casó en 1896 con Elena Hernández Martín, no siendo casual la coincidencia de apellidos de la esposa de su hermano, Elena y Josefa eran hermanas.

De la unión José y Elena se tiene constancia de un hijo que llegó a matrimoniar, se trata de Ramón de las Mercedes, casado con Antonia Escuela Barrera, padres de Efigenia Magdalena Escuela casada con José Correa Conrado, con amplia y destacada descendencia.

Continuando con los hijos de Antonio José Magdalena Plasencia y María de las Mercedes Santos Clemente, veamos ahora a Domitila, nacida en 1841.

“En treinta de Mayo de mil ocho cientos cuarenta y uno, yo el Parrcoco de Valle Hermoso en esta Ysla de la Gomera bauticé puse oleo a Domitila Maria del Carmen qe naciio el beinte y siete del corriente hija legitima de Antonio Magdalena y Maria Santos, naturales de Agulo: Abuelos Paternos Juan Antonio Magdalena y Petra Plasencia difuntos: maternos Juan Jose Santos y Maria Clemente difunta y todos naturales de este Valle y el de Agulo en el Monte: fue su madrina Dª Antonia Mora y Mora a quienadverti susobligaciones y parentesco espiritual y pª q conste lo firmo-

Nicolas Carrillo”

Domitila María del Carmen no contrajo matrimonio, si bien hay documentados dos enlaces de hijos suyos:

Antonio Francisco Magdalena Santos, casado en 1901 con María Hernández Barrera, Hernández Ventura en algunos documentos. Este enlace tuvo una amplia descendencia:

Roberto nacido en 1907 y casado con María de los Dolores Plasencia Escuela en 1927.

José, nacido en 1909 y casado con Teresa Barroso Hernández en 1932.

Benjamín, nacido en 1914

Francisca, nacida en 1915.

Cesárea, nacida en 1918 en Hermigua.

Cabe destacar entre los descendientes de Antonio Magdalena y María Hernández a Manuel Magdalena Hernández, nacido en 1904 en La Palmita, quien emigró a Cuba, asentándose en la provincia de Sancti Spíritus, donde casó con Bienvenida Martínez Gómez, dejando amplia descendencia en la Perla del Caribe.

Jorgina Magdalena Santos es la otra hija documentada de Domitila. Fue madre soltera de Alberto, nacido en 1893, Julia, nacida en1906, y de María de la Encarnación, nacida en Hermigua en 1903. Posteriormente, aunque no consta matrimonio con Cristóbal Gómez Herrera, tuvo a Ruperto Gómez Magdalena, nacido en 1914.

Descendencia de Jorgina Magdalena Santos.

El benjamín del matrimonio entre Antonio José Magdalena Plasencia y Maríade las Mercedes Santos Clemente fue Cristóbal, nacido alrededor de 1851, quien casó en 1872 con Laura Escuela Rodríguez. De esta unión consta la siguiente descendencia:

Josefa, nacida en 1874, quien casó con Sebastián Hernández Hernández en 1893.

María Caridad de las Mercedes, nacida en 1876, quien matrimonió con Antonio Conrado Hernández en 1902.

Antonia Agustina, nacida en 1879.

Andrés de las Mercedes, nacido en 1883, casado con Antonia Barroso Martín en 1907.

Laura, nacida en 1881 y casada en 1906 con Pedro Barroso Martín.

Juan de las Mercedes nacido en 1887, casado con Antonia Plasencia Rodríguez en 1912.

Antonia, nacida en 1889 y casada con Domingo Conrado Barroso en 1910.

Descendencia de Cristóbal Magdalena Santos y Laura Escuela Rodríguez..

Hasta aquí hemos llegado en el desarrollo de los descendientes de Antonio José Magdalena Plasencia y María de las Mercedes Santos Clemente, del matrimonio de los hermanos de ambos, Manuel Magdalena Plasencia y María Candelaria Santos Clemente, el cual tuvo lugar en la iglesia parroquial de San Marcos Evangelista de Agulo en 1846, la investigación sólo encontró a Francisco José de la Merced, que nació en 1847 y actuó como testigo en la defunción de su prima Antonia en 1903. En el padrón de 1851, tenemos viviendo en la casa 227 a Manuel, de 44 años, junto a su mujer Candelaria, de 39, y al hijo de ambos Francisco con 4 años. Como vemos, el matrimonio era ya de edad madura y, tras cuatro años desde el nacimiento de Francisco, este continuaba siendo el único hijo de la pareja. La investigación tampoco ha arrojando datos positivos en cuanto a un posible matrimonio y descendencia de Francisco.

Centrémonos ahora en el matrimonio que dio origen al linaje Magdalena Santos. Antonio José Magdalena Plasencia y María de las Mercedes Santos Clemente. Contrajeron matrimonio en Agulo en 1838, donde nació ella en 1805. Era hija de Juan José Santos y María del Rosario Clemente, casados en 1799 en la iglesia de la Encarnación de Hermigua, localidad donde profundizan las raíces del linaje Santos, a donde llegó a mediados del siglo XVIII a través de Baltasar Santos, natural de Chipude.

Antonio José era hijo de Juan Antonio Ramón Magdalena, nacido en 1771, y Petra Rita de Plasencia, nacida en 1780, quienes casaron en Vallehermoso en 1809. Cabe destacar que en la partida de bautismo de Antonio José, su padre figura como vecino de Tamargada. La investigación no ha conseguido hallar las fechas de defunción de Juan Antonio Magdalena y de Petra Plasencia, si bien ambos ya habían fallecido antes de junio de 1839, según consta en el bautismo de su nieta María del Carmen.

Juan Antonio Ramón Magdalena nació en Tamargada en 1771, hijo de Policarpo Magdalena y María Sabina de Vera, casados en la iglesia parroquial de San Juan Bautista de Vallehermoso en 1765. Este asiento bautismal sigue ubicando a la familia en este conocido pago de Vallehermoso. El matrimonio también tuvo a:

María Felisa, nacida en 1775.

Inés, casada con Francisco González en 1801.

Antonio, nacido en 1778.

Policarpo, nacido en 1735, era hijo de Juan de la Magdalena y Petronila de la Encarnación Rodríguez, ella natural de la Villa de San Sebastián, quienes casaron en Vallehermoso en 1719. El estado de deterioro del registro matrimonial es tal que imposibilita leer el nombre de los padres de los contrayentes, y, por lo tanto, seguir ascendiendo en las ramas del árbol. Ante este hecho, la investigación tiene que dirigirse a otros registros para intentar obtener otros datos que nos permitan seguir dando frondosidad al mismo.

El asiento de defunción de Juan de la Magdalena nos da, obviamente, la fecha del óbito, el 23 de enero de 1738, pero también nos aporta el dato de que era vecino de Tamargada. Por lo tanto, documentalmente podemos afirmar que desde principios del siglo XVIII hasta mediados del XIX, tanto él como sus descendientes vivían en este barrio de Vallehermoso. Sin embargo, la búsqueda de su nacimiento, la cual nos permitiría saber el nombre de sus padres, hasta el momento, no ha dado resultados positivos.

En el padrón de habitantes de Vallehermoso realizado en 1757 encontramos en la casa 214 viviendo a Petronila, viuda de 56 años, junto a sus hijos Agustina de 36, Policarpo de 25 y Ana de 18. Como podemos apreciar, el matrimonio también tuvo al menos dos hijas, de las que no se tiene constancia de que contrajesen matrimonio.

Padrón de habitantes de 1757.

También fueron padres de José, casado con María del Carmen Clemente en 1755, padres de Domingo, nacido en 1756, del que que no se ha hallado más huella documental.

Árbol genealógico de la familia Magdalena..

Es en el libro de bautismos de la Iglesia Parroquial de la Asunción de la Villa de San Sebastián donde encontramos el nacimiento de Petronila, el cual tiene lugar en 1696, hija de Diego Sánchez y Juana Rodríguez, quienes habían casado en la capital gomera en 1694 y vivían en el pago del Barranco de la Villa, como vemos en el asiento del bautismo.

“En la Yglecia Parroql de la assumpcion de Ntra Señora de la villa del Sr San Sebastian de esta Ysla de la gomera en seis de Julio de mil Seis ssts y Noventa y seis años Yo Joan de Ançana y Leon Beneficiado ded dicha parroquia de dicha Villa Bautize Solemnemte a una niña q nacio a beinte y nuebe de junio de dicho año hija legma de diego Sanches Y juana Rodrigs legitima mujer casados vezinos y parroquianos de dicha Villa en el Varranco y parroquia, a la qual se puso pr nombre Petronila, fue su Padrino miguel pineda vezº de dicha Villa al q se le adbirtio la cognacion espiritual tiene Oleo y Crisma de q doy fee Y lo firme.”

Diego Sánchez era hijo de Alonso Sánchez y de Catalina Marquesa, casados en la Villa en 1670. Cabe destacar que Alonso era hijo natural del capitán Lucas de Herrera y de María de Castilla. En el contexto histórico y legal de la época, el término «hijo natural» se refiere al nacido fuera del matrimonio, pero reconocido por sus padres. A diferencia de un «hijo ilegítimo» o «bastardo», que podía ser de padres con impedimentos para casarse, como clérigos o personas casadas con otros, un hijo natural era el fruto de una relación entre solteros que podrían haber contraído matrimonio legalmente, sin barreras canónicas o civiles.

En cualquier caso, tanto Herrara como Castilla son linajes estrechamente ligados a la casa condal, los Peraza de Ayala y Rojas, por lo que puede ser que Lucas y María probablemente pertenecían al mismo círculo social o incluso eran parientes lejanos entre sí, ambos vinculados a las ramas colaterales del Condado. El nacimiento de un «hijo natural» entre dos personas de la élite era común cuando existían impedimentos para el matrimonio (como compromisos previos, falta de dote o estrategias de linaje) pero se deseaba mantener el reconocimiento del hijo dentro de la «clase» dominante.

La familia hidalga de los Herrera desempeñó el cargo de Alguacil mayor de La Gomera, cargo que ejerció el capitán Lucas de Herrera Bohórquez, el mismo implicaba responsabilidades judiciales y administrativas en el ámbito local. Como se desprende de su empleo militar, también dirigió una compañía de milicias.

En el libro de bautismos de la Iglesia Parroquial de la Asunción de San Sebastián encontramos la siguiente anotación:

En la Gomera en la Villa de San Sebastian de ella en veinte y ocho dias del mes de Marzo de dho año de seiscientos, y siete años: Yo el Licdo Luis de Herrera, Vicario y Bendo de ella eché olio y crisma y bendiciones a las criaturas siguientes:

Lucas, hijo de Baltazar de Herreras, y de Sabastiana Duquesa, fueron Padrinos Domingos Garcia, y Maria de la Peña.”

Si bien no podemos afirmar categóricamente que se trate de la misma persona, los indicios apuntan a que el Lucas bautizado el 28 de marzo de 1607 en San Sebastián de La Gomera, hijo de Baltasar de Herreras y Sebastiana Duquesa, podría ser el mismo Lucas de Herrera Bohórquez, capitán y alguacil mayor de la isla: el contexto social del bautizo, con madrina como María de la Peña, que sugieren un entorno hidalgo, sumado al alto estatus implícito en ser oficiado por el vicario Luis de Herrera, posiblemente un pariente, refuerzan esta hipótesis.

Descendencia del capitán Lucas de Herrera Bohórquez.

La incorporación del apellido Bohórquez subraya la importancia de este linaje al vincularlo con una de las estirpes de mayor calado en la nobleza andaluza. Aunque sus raíces se hallan en un antiguo solar hidalgo de Cantabria documentado desde la Edad Media, fue tras la Reconquista cuando la familia se desplazó hacia el sur, estableciéndose en Sevilla y Córdoba. Allí, sus miembros sobresalieron en funciones militares y administrativas antes de expandirse a las Islas Canarias tras la conquista de las mismas.

Para terminar con la figura del Capitán Lucas de Herrera, veamos este matrimonio que tuvo lugar en la iglesia de la Asunción de San Sebastián en 1690:

Juan de Arico, esclavo del capitán Lucas de Herrera Bohórquez y vecino de esta villa, con Sebastiana Fernández, hija de Francisco de Chinea, difunto y vecino del lugar de Chipude, y de Juana Francisca, vecina de esta villa. Casados el 18 de junio. Fueron testigos el sacristán mayor de esta parroquia Juan Rodríguez Hidalgo, el sacristán menor Baltasar Rodríguez Martel y Juan de Gámez.”

En la obra “El señorío en las Canarias occidentales” de Díaz Padilla y Rodríguez Yanes, el Capitán Lucas de Herrera Bohórquez figura como poseedor de 13 esclavos. En el contexto histórico en el que nos situamos, más allá de su uso como mano de obra, la posesión de esclavos era una demostración de estatus social y poder económico, todo ello acorde a lo que la documentación nos aporta sobre su figura. En la referida obra, también aparece como poseedor de una cantidad notable de ganado. Cabe destacar que fue benefactor del convento dominico de San Pedro Apóstol de Hermigua, participando en la aportación para la construcción de la capilla mayor de la iglesia conventual en 1689. Ejerció como mayordomo de la ermita de Nuestra Señora de Guadalupe, cuya función escuidar, administrar y velar por el mantenimiento de la ermita y el culto que en ella se celebra.

La reconstrucción de la genealogía de la familia Magdalena Santos en La Gomera revela un linaje arraigado en la isla desde el siglo XV, unido, muy probablemente, a los Herrera y la casa condal. Partimos con la difícil infancia del huérfano José de los Dolores Magdalena Santos, hasta llegar al Capitán Lucas de Herrera Bohórquez, un personaje de alta alcurnia e importante papel en la sociedad gomera del XVII, una travesía con escala por los diferentes puertos de la sociedad de clases del antiguo régimen hasta la actualidad, lo que nos da una idea de lo cambiante que puede ser el estatus de un linaje, permitiendo afrontar con optimismo el futuro con el conocimiento de la estela vital del mismo.

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